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VACACIONES EN YATE

 

Pasar las vacaciones a bordo de un yate es una experiencia intensa y gratificante. La costa española ofrece unas excepcionales condiciones para disfrutar nuestras vacaciones a bordo, especialmente en verano.
Atracar en una cala solitaria, lanzarnos al agua en aguas cristalinas o echar una siesta mecidos por las olas al navegar son sensaciones que no olvidaremos fácilmente. Para los más activos, la navegación ofrece numerosas opciones, pues en el barco siempre hay pequeñas cosas que hacer. Desde desde cocinar u organizar el barco, hasta tomar parte en las tareas de navegación, que variarán en función del estado de la mar, del tipo de barco y del tráfico en la zona. En definitiva, si buscamos tranquilidad, la encontraremos y si buscamos actividad, también. En cualquier caso, unas vacaciones en yate nunca resultan aburridas. La gente suele llevarse libros, juegos, etc... que al final resultarán muy poco usados. Y es que el mar nos introduce en un estado diferente, en el que el tiempo adquiere un sentido distinto y en el que los días vuelan sin que nos demos cuenta. holidays03.jpg (36186 bytes)
Existe la idea equivocada de que los yates son artículos de lujo, al alcance de pocos bolsillos. Sin embargo, no resulta caro en comparación con otros viajes de vacaciones. Una semana en velero, con patrón incluido, puede costar unos 500 Euros por persona en la temporada más cara (agosto). Si disponemos de nuestro propio patrón, el precio baja a 400 Euros. Además, los gastos adicionales suelen ser muy reducidos. Lo normal es que con 150 Euros por persona cubramos la comida y bebida (se compra todo en un supermercado antes de zarpar), el combustible y el atraque en algún puerto.
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Dos cuestiones deben tenerse especialmente en cuenta para que las vacaciones en barco resulten completamente satisfactorias. La primera es el mareo que, como es lógico, debemos evitar tomando medicamentos en los primeros días a bordo y quedándonos en puerto si el mar se encuentra en mal estado.

La segunda es el grupo de gente con el que navegaremos. Uno de los alicientes de la náutica es la intensa convivencia con los compañeros del barco. Lo normal es que ésta se desarrolle entre risas y largas conversaciones, que forjarán buenas amistades. Para ello es imprescindible que las personas del grupo sean tolerantes, colaboradoras en las tareas comunes, y estén dispuestas a adaptarse a la vida del barco, que a veces puede resultar un poco incómoda debido a lo reducido de los espacios.

Lo más habitual es alquilar un barco en verano. En esta época las empresas alquilan los barcos por semanas, de sábado a sábado. Nos entregarán el barco a mediodía y tendremos que dejarlo el sábado final a primera hora de la mañana. Antes de zarpar, de acuerdo con el patrón, planificaremos la ruta a seguir, en función de la zona, las condiciones climatológicas, y nuestras inquietudes.

Hay quienes prefieren navegar mucho, cubriendo largas distancias, quienes prefieren permanecer fondeados en playas o calas, y quienes desean tener contacto con tierra y conocer el interior, atracando en alguno de los numerosos puertos distribuidos por todo el litoral. Lo más recomendable es un poquito de todo, lo que hará las vacaciones más variadas y divertidas.

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