SailinSpain.com LA SELECCIÓN DEL BARCO |
| A la hora de seleccionar un barco la primera elección se encuentra entre barco de vela o de motor. La mayoría suele inclinarse hacia el barco de vela, por muchas razones. Primero, cómo no, el precio. Los veleros suelen ser, para un mismo número de plazas, bastante más económicos que los yates a motor. Ello es debido, en gran medida, a que existe una oferta mucho más amplia de veleros que de barcos a motor. La posibilidad de navegar a vela es otra de las ventajas del velero lo que, además de resultar entretenido, libera del ruido constante del motor. Por último, navegando a vela ahorraremos bastante en nuestros desplazamientos y, el caso de utilizar el motor, el de los veleros es de un consumo bastante más reducido que el de los barcos a motor. | ||||||
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Entonces, ¿qué ventaja ofrece un barco a motor? Las tiene, lógicamente. Por un lado, presenta un mayor confort en sus espacios interiores, al ser su casco menos redondeado que el de los veleros. Y, por otro, su velocidad de crucero resulta notablemente superior a la de los veleros. Por ello suele ser la opción preferida de los aficionados a la pesca, que lo que desean es poderse desplazar rápidamente a los caladeros. En definitiva, si lo que deseamos es movernos rápidamente, estar cómodos, y no nos condicionan demasiado los gastos, ésta puede ser una buena opción. |
| También tenemos el catamarán, que combina las ventajas del barco de vela con un
mayor confort interior, aunque sus precios son notablemente superiores al de los barcos
monocasco. La siguiente cuestión es el tamaño. La mayor oferta se da en veleros en torno a unos 11 metros de eslora, que suelen contar con 3 camarotes dobles, aunque también los encontraremos con 2, con 4 o incluso más, si superan los 11 metros. A la hora de calcular las personas a bordo, las compañías anuncian la capacidad máxima del barco, que suele coincidir con la suma de 2 personas por camarote más otras 2 en el salón. Podemos ocuparlo entero, pero estaremos mucho más cómodos si no cubrimos la totalidad de las teóricas plazas, aunque nos salga algo más caro. Evitaremos condenar a alguien a dormir en el salón y tendremos las plazas del salón libres si alguien se siente incómodo dentro del camarote, o con su compañero de camarote. En el caso de que contratemos el barco con patrón, los barcos muy grandes cuentan con un pequeño camarote para él, pero no es lo más común. Normalmente descansarán en el salón. |
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Determinado el tamaño y tipo de barco, nos lanzaremos a la búsqueda. Existen diferentes marcas y modelos, que en el fondo son bastante similares. Lo más importante es el buen estado del barco y su motor, y en esto es una garantía el año de construcción del barco, que suele ser indicado en la publicidad que hacen las empresas, y que cuanto más reciente sea, mejor. También es muy importante seleccionar el tipo de empresa con la que contratemos. Lo ideal es una empresa con una amplia flota propia de barcos, pues así conocerán realmente bien su estado. Como siempre, hay que tener cuidado con los precios muy baratos, que pueden esconder deficiencias en los barcos y, sobre todo, en el servicio prestado por la empresa en caso de que surja algún problema, lo que suele ser relativamente habitual. Por último, el equipamiento también será un aspecto a tener en cuenta. La presencia de piloto automático, de enrollador en la vela mayor, de motor en la lancha neumática, y otras opciones que varían de un barco a otro, puede suponernos una mayor comodidad en nuestras vacaciones a bordo. |